martes, 23 de junio de 2009

IX Open Escaldes Engordany - Fudo Shin Andorra 2009

El pasado sábado día 20 de junio se celebró en Escaldes Engordany el 9º OPEN Escaldes Engordany, organizado por el club Fudo Shin de Andorra.

Muchos asistentes con un nivel cada vez más alto en esta fiesta anual del Karate.

Gracias al Sr Xavier Herver por el trato recibido, y por dejarme sacar el reportaje fotográfico a pie de pista y a la organización por conseguir que me sintiera como en casa un año más.

Un gran campeonato que espero que siga creciendo y se convierta en un referente internacional en el mundo del Karate.


Fotos (Para bajarlas, pincha aquí):


ARBITROS



KATAS MAÑANA



KUMITE MAÑANA



KUMITE MAÑANA 2



KUMITE/KATA MAÑANA



TARDE 1



TARDE 2



EXHIBICIÓN KATAS



FINALES

miércoles, 3 de junio de 2009

Marketing y Karate II - Clientes


En esta entrada quedaron identificados los "vendedores" de nuestro producto: el Karate. Ahora vamos a ver quiénes son los clientes. Una de las partes más difíciles de organizar una campaña de marketing, ventas y comunicación es, precisamente, la segmentación del mercado, pues toda la comunicación posterior se basará en cómo hayamos etiquetado las necesidades y los deseos de nuestros clientes.

La respuesta obvia es: el deportista. Pero no es el único. Si definimos un cliente como aquél que accede a un producto o servicio por medio de una transacción financiera u otro medio de pago, los clientes en el caso que nos ocupa son más.

En primer lugar, el Estado.

El Estado, como ya vimos, ofrece Deporte a sus ciudadanos financiando a las Federaciones deportivas, mediante polideportivos, campañas educativas o de fomento de la práctica de alguna actividad, organizando o financiando eventos, etc. Nuestro objetivo debe ser que la actividad elegida sea la nuestra. Así, Federaciones, deportistas y clubes, nos convertimos en potenciales vendedores de nuestro producto al Estado.

La imagen, los resultados deportivos en competiciones nacionales o internacionales, la fisiología y las características de un deporte son fundamentales a la hora de decidir qué actividades potenciar. El Karate debe diferenciarse de las demás opciones para conseguir calar en las Administraciones.

Además del Estado, tenemos a los clubes.

Los clubes y gimnasios donde se imparten clases de Karate pagan una licencia anual a las Federaciones. Ellos deciden qué actividades se llevan a cabo en sus instalaciones. Lo más lógico es que se impartan clases que resulten atractivas al público. El culto al cuerpo y a la salud está de moda en una sociedad como la nuestra. En los últimos años hemos visto aparecer clases de yoga, Pilates, "spinning" y otros en la mayoría de los centros deportivos privados. ¿Por qué no Karate? Un club abierto es una fuente potencial de practicantes de Karate. No obstante, el club necesitará un monitor o un profesor para impartir las clases, y la garantía de que la creación de un grupo de Karate atraerá clientes a su centro. Las Federaciones tienen un gran trabajo en este sentido, potenciando el Karate en los colegios para crear afición y futuros clientes de los clubes privados. Otra tarea importante es la formación de monitores y entrenadores profesionales y la generación de una bolsa de trabajo donde los clubes y los monitores puedan encontrarse. Cuanto más facilidades se den a los clubes para encontrar personal cualificado, más oportunidades de crear un grupo de Karate.

En tercer lugar tenemos a monitores y entrenadores.

Sin personas que impartan las clases, no hay clases. Esto, que suena a obviedad, no lo es tanto. Muchos karatecas no se plantean dar clases. Otros sí, pero la información disponible sobre cursos de formación es poca, está dispersa, y al final hay que desplazarse a las sedes de las Federaciones para obtener la información. Además, los cursos exigen un esfuerzo económico importante. Como en otros casos, se convierte en una prioridad potenciar la comunicación entre federados y federaciones, utilizar las nuevas tecnologías para organizar cursos de formación online que puedan realizarse a distancia sin interrumpir la actividad laboral de los interesados, y hacer atractivos los cursos desde un punto de vista formativo (homologándolos con títulos ya existentes, creando cursos especializados, etc.) o económico. Un mayor número de entrenadores podría atender a un mayor número de deportistas.

Por otro lado, tenemos a los alumnos.

Los deportistas pagan la licencia anual a sus federaciones y las cuotas a sus clubes. Nuestro objetivo es conocer bien a nuestro cliente, y poder ofrecerle lo que pide. Para eso, podemos segmentar el mercado e intentar identificar cuántos tipos de clientes podemos tener.

En una primera idea, podríamos pensar en los siguientes tipos de deportistas:
- Niños/Adultos
- Competidores/No competidores
- Amantes de la técnica/Amantes del combate
- Karate deportivo/Karate tradicional

Identificar la demanda, saber cuántos alumnos de cada tipo existen, y poner en el mercado una oferta que satisfaga sus necesidades debe ser tarea de los clubes y de las Federaciones. Si un gimnasio ofrece clases de Karate centradas en la competición pero la mayoría de su público potencial no está interesada, tendrá poco éxito.

Una vez más, mejorar la comunicación directa entre Federaciones y federados podría ayudar a crear un mapa del deportista, entre otras herramientas, para ayudar a los clubes a ajustar su oferta. La explotación de la base de datos de personas federadas puede ser una fuente importante de información. Los datos serían aquellos de que ya dispone la federación: sexo, edad, lugar de residencia, club al que asiste, amén de los datos que podrían obtenerse con encuestas online sobre intereses deportivos.

Los practicantes de Karate suelen ser personas constantes e implicadas con su deporte, una petición de ayuda por parte de las Federaciones sería muy probablemente bien acogida, lo que hace que los datos necesarios para segmentar el mercado podrían obtenerse con un coste muy bajo.

Una vez que conozcamos a nuestro cliente y tengamos una idea de lo que espera y lo que quiere, podremos adaptar la oferta a la demanda y aumentar el número de personas interesadas en este fantástico deporte, el Karate.

En un próximo capítulo, Marketing y Karate III - El producto.




lunes, 1 de junio de 2009

Arbitros internacionales



Este fin de semana se ha celebrado el 7º Campeonato Europeo de Regiones en el Palacio de los Deportes de Madrid. (Fotos más abajo)

Madrid también ha sido sede del curso de arbitraje internacional y del examen, teórico y práctico, que sigue al curso.

Desde aquí quiero dar mi más sincera enhorabuena a todos los que han aprobado, haciendo que el Karate europeo siga siendo lo que es hoy día. Y sobre todo, felicitar a Mrprepor, que ha conseguido el título que tanto deseaba.

Ánimo y a seguir estudiando. ¡El año que viene, a Varsovia!

FOTOS:

Eliminatorias Kumite



Eliminatorias Kata



Árbitros, gradas y exhibición

miércoles, 27 de mayo de 2009

Marketing y Karate I - Vendedores

El Karate como producto. (Foto: Mercat de la Boqueria, Barcelona)


Este es el primero de una serie de artículos que estoy preparando sobre cómo creo que deberían de hacerse las cosas en las Federaciones de Karate para acercarse al público.

Partiendo de la premisa de que el Karate es un producto que queremos vender vamos a identificar, primero, a los diferentes actores que intervienen en este proceso de venta.

El vendedor:

El Vendedor es el que pone un bien o servicio a disposición del público. En el caso que nos ocupa tenemos varios posibles vendendores.

El Estado:

El Estado es el principal interesado en que sus Ciudadanos estén sanos y activos para que puedan seguir contribuyendo, en forma de cotizaciones, al bienestar del país. Una de las formas de lograrlo es la práctica continuada y regular de algún deporte. A través de organismos como el Consejo Superior de Deportes, las Concejalías de Deportes de los ayuntamientos y otros organismos oficiales, el Estado promueve la práctica deportiva, ya sea en forma de subvenciones a las distintas Federaciones, como en forma de organización de eventos o de campañas de comunicación.

A este nivel, el Estado (entendido como Gobierno estatal, autonómico o municipal) podría contribuir, con costes mínimos, a la buena imagen de un deporte como el nuestro. Por ejemplo, cediendo la gestión de un centro deportivo municipal o local a una Federación que, a cambio, disfrutará de un local adecuado donde realizar sus actividades. O promoviendo la práctica de Karate en colegios, institutos y universidades públicas convirtiendo el Karate en una parte del curriculum escolar. O también, contribuyendo a la organización de los eventos que se celebren, por ejemplo, poniendo a disposición de los asistentes autobuses públicos para los desplazamientos (como ha sucedido recientemente en Zagreb).

Mediante la promoción en escuelas y colegios, el Estado obtendrá mejoras en la salud de sus ciudadanos, además de la imagen de que se preocupa por el bienestar de su gente. Además, la práctica de deporte genera empleo (en forma de creación de empresas, formación de profesores, y personal relacionado). Por otro lado, esas empresas generarán riqueza para los municipios en forma de impuestos.

Mediante la organización de eventos, el Estado puede mejorar su imagen a nivel local, nacional e internacional. Por ejemplo, un campeonato internacional atrae mucha gente entre deportistas, técnicos y público, generando ingresos a nivel local en hostelería y transportes y mejorando la imagen de la ciudad o el país en el extranjero y generando empleo a nivel local en temporadas bajas para el turismo.

Las Federaciones:

Una de las principales fuentes de ingresos de las Federaciones es el Estado, otra son las licencias de sus deportistas. Así, las Federaciones se convierten en colaboradoras y clientes del Estado, y en vendedoras de este producto que es el Karate. Los clientes de las Federaciones no son sólo los deportistas, a los que acercarse es difícil y costoso en términos de tiempo y recursos, sino los clubes, que son los que están realmente cerca de los clientes últimos que son los deportistas. Este mercado es un ejemplo típico de venta a través de prescriptor, como el mercado del medicamento. El "fabricante" del producto, que en nuestro caso sería la Federación, vende a través de un prescriptor, el maestro o el club del maestro, al cliente final que es el deportista.

En este sentido, las Federaciones deberían ayudar a los clubes a promocionarse. Se me ocurren varios ejemplos que, o bien ya existen en otros lugares, o en otros sectores. Para un club, generar material promocional (trípticos, carteles, camisetas, mochilas, pins, etc.) es caro, porque las tiradas son pequeñas y aumentan el coste. Si se coordinara a nivel de Federación, con tiradas grandes, se reducirían los costes. El club participaría en los gastos y a cambio obtendría material promocional mucho más barato. En Francia existe la campaña "Tráete a un amigo" con póster, trípticos, diplomas de asistencia y otros materiales que se venden desde la Federación Nacional a los clubes a muy bajo precio. El club dispone de una campaña en la que cada alumno puede traerse a un amigo a ver una clase y al que entregará un diploma de asistencia. También hay campañas "mujeres", "familiares" y "descubriendo el Karate"

Para el club, una campaña así tiene un coste muy bajo, y si de los nuevos asistentes deciden inscribirse algunos, los gastos quedan ampliamente cubiertos casi al instante. Esos nuevos asistentes generarán ingresos para la Federación en forma de licencias nuevas.

Las Federaciones deberían de poner en marcha canales de comunicación fluídos entre ellas, con los clubes y con los deportistas, aumentando la transparencia y la sencillez de los trámites que se dan entre unos y otros. Aprovechando las nuevas tecnologías, podría crearse una plataforma de tramitación online de licencias e incripciones a campeonatos y exámenes. También podría crearse una lista de correo electrónico para el envío de documentación con el consiguiente ahorro en tiempo, recursos y dinero renunciando al envío postal en papel.

Por otro lado, una importante función de las Federaciones debería de ser colaborar con el Estado en la puesta en marcha de los puntos explicados en el apartado anterior, además de promocionar los eventos deportivos, y acercar nuestro deporte a los profanos, con explicaciones sobre el reglamento y otras acciones que se explicarán en otro artículo.

Y por último aunque no menos importante, un rol fundamental de las Federaciones es la formación de profesores. Un buen maestro, motivado y formado para conocer bien la dinámica de las clases, es fundamental en la fidelización de los deportistas. El Karate es un deporte que se practica durante muchos años, la relación entre el maestro y el alumno suele ser más estrecha que en otras disciplinas. Los cursos de formación y recliclaje de profesores son fundamentales para mantener el nivel de nuestro deporte, ayudando a los entrenadores a estar al día en materia de reglamentos, normativas y avances en dinámica de grupos o psicología y fisiología del deporte.

Los clubes:

Al final, la mayoría de los deportistas no acuden a la Federación a entrenar, sino que lo hacen en sus clubes. Los clubes se convierten en clientes de las Federaciones, y vendedores del Karate a los deportistas. Son los clubes los que gestionan las licencias, las asistencias a los campeonatos o trofeos, los entrenamientos de los miembros de la Federación, la asistencia a las clases, la preparación de los exámenes de grados y un largo etcétera. Un profesor competente y comprometido puede hacer crecer el número de deportistas, de licencias y mejorar la imagen de nuestro deporte. Y al revés, un profesor incompetente puede deteriorar la imagen del Karate y contribuir a la reducción del número de practicantes.

Así, el nivel de los clubes determina el nivel de los deportistas y éstos el nivel y la imagen de las Federación y del Karate. Una comunicación fluida entre los clubes y las Federaciones es indispensable para conseguir que una campaña de imagen, divulgación y comunicación sobre el Karate funcione.

Es el club el que capta "compradores" y los fideliza. Y aquí cada club conoce mejor su mercado y cómo acercarse a él. Hay clubes en los que se entrena para competir, y otros en los que no. Los hay con gente muy joven y otros no tanto. Hay clases para niños, jóvenes, y adultos, o separadas por niveles. Hay clubes con clases multitudinarias y otros con clases reducidas. Cada uno sabe lo que funciona allí donde está situado y cómo hacer para vender mejor sus servicios.

Con el apoyo de campañas institucionales, podría aumentar la asistencia a los clubes, generando demanda, y por qué no, nuevos clubes. Cuantos más practicantes haya, mejor para todos, más ingresos generados por el Karate, más practicantes, más clubes, más alumnos y mejor nivel de los deportistas en competición.

lunes, 25 de mayo de 2009

Castigo excesivo

Zagreb, Croacia, 44º Campeonato Europeo de Karate de la WKF. Un lujo de viaje y un buen campeonato, disputado, entretenido, y lleno de sorpresas.

Ya he hablado antes sobre el colectivo de árbitros de karate, siempre desde el respeto y la admiración por unos profesionales dedicados a su deporte, que a menudo sacrifican mucho por llegar donde están.

Un deportista que quiera ser árbitro pasa por un rudo proceso de selección. Para empezar, tienen que llevar años practicando. A diferencia de otros deportes, se exige un grado mínimo para poder acceder al estatus de árbitro, primer dan y 18 años. Eso son tres años federado. Después de un curso y un examen, podrá acceder al grado de árbitro regional. Pasado el tiempo, podrá intentar convertirse en árbitro nacional, pero claro, se exigirán un tercer dan y 27 años, así que son, como mínimo, ocho años de práctica continuada tanto en el deporte como en el arbitraje. Y ocho años son muchos fines de semana de campeonatos.

Cuando el tiempo pasa, y si el árbitro ha hecho bien su trabajo, podría ocurrir que su federación decida que está listo para dar el salto al arbitraje internacional y "premiarle" con una de las plazas disponibles. La Federación Europea de Karate pide un mínim
o de 30 años y tercer dan, pero la realidad es que los que llegan hasta allí hace tiempo que han pasado la treintena. Claro que eso es para acceder a la categoría más baja. El camino completo, si todo va bien y no se suspende nunca, durará cuatro años más para llegar a la máxima titulación de arbitraje europeo. El mundial es otro tanto.

Diez, quince, veinte años de fines de semana sacrificados, de tiempo libre, de días de vacaciones empleados en ir a campeonatos fuera de la región o del país. Tiempo, ilusión y muchas veces dinero para llegar a arbitrar un europeo. Sólo eso debería de ser motivo de respeto por un colectivo que apenas recibe recompensas por su trabajo.

Después del campeonato de Zagreb, tengo la sensación de que, o bien los máximos mandatarios del Karate europeo son unos sádicos, o bien han olvidado lo que han tenido que pasar para llegar donde están.

Estoy de acuerdo en que hay que estudiar y corregir los errores, para que no vuelvan a suceder, pero la sanción debe adecuarse a la infracción cometida. En este campeonato europeo se han cometido fallos en el arbitraje de repescas y finales. Con revuelo, con polémica, con protestas oficiales de las delegaciones pertinentes, con cambios de resultados, con crónicas incendiarias y otras no tanto. De lo que no se habla es de la sanción impuesta a los colegiados.


Uno de los momentos polémicos del campeonato


Uno de los árbitros sancionados va a pasarse un año sin arbitrar en Europa, ni Senior, ni Junior, ni nada. Otro ha sido inhabilitado dos años con pérdida de la titulación. Tendrá que volver a presentarse a los exámenes pertinentes si su federación considera que se "ha ganado" el premio de volver a un campeonato europeo.

Desproporcionado. Para unos profesionales que han sacrificado tanto por un deporte amateur y minoritario. Exagerado. Porque ninguna de las dos sanciones son por claro incumplimiento del reglamento sino por una interpretación de las zonas grises que dejan las normas. Injusto. Porque los que evalúan no deberían de estar a la caza del error sin premiar también los aciertos.

Sin competidores no hay competición. Eso es obvio. Lo que se nos olvida es que sin árbitros, tampoco.